domingo, 22 de mayo de 2011

REFLEXIONES SOBRE EL EGO



Estaba hablando con mi amigo el escritor Enrique Solinas y de pronto él me hace un comentario sobre la conducta o el modo de proceder de ciertas personas. Me dice:
- En realidad es gente que está casada consigo misma.
Entiendo enseguida lo que quiso decirme, hablábamos de personas que por cierto grado de vanidad están más enamoradas de un ideal de sí mismas, no hablaba del amor genuino y necesario hacia el propio ser que deviene en unidad. Mi amigo me estaba hablando de la dualidad pero de un modo que me hizo reflexionar, no lo había pensado nunca de así. Se refería a personas que se hacen una idea de lo que ellas creen que son y se apegan a esa idea.
-Claro- continúa diciéndome Enrique- Ama a una versión de sí mismo, por eso no puede amar a nadie más.
-Pero ama- le digo- a una construcción mental que hizo de sí mismo. A eso se lo llama ego.
Sin querer estábamos armando un rompecabezas en esa tarde lluviosa de domingo a través de un teléfono. El ego es una construcción de la mente y por lo tanto, no existe, en tanto es mental no es permanente. Lo que me pareció muy interesante fue que mi amigo hablara de desdoblamiento, de algo creado por la propia persona, absolutamente ilusorio, que se convierte en objeto de atención. No necesité mucho para asociar mente con ego y todo esto con dualidad. Pero habíamos puesto la palabra “amor” en el medio y eso era precisamente lo que no cuadraba, porque la mente no está vinculada al amor, el amor integra, la mente separa.
-Digamos que esa gente – agregó mi amigo- está casada consigo misma pero no está satisfecha, vive en el vacío.
-Entonces se trata de un matrimonio disfuncional.
Fuera de la ironía o la broma, no estaba mal lo que yo había dicho. Estar casada o casado con una ilusión, producto de la dualidad propia de la mente y vivir en el vacío. ¿No es acaso todo lo que el ego hace? No nos crea una ilusión de unión que no es tal sino que es un simple apego, una operación mecánica de la mente dual. Me quedé pensando que eso es el ego, una especie de trampa y como está ha surgido de la dualidad no se sostiene, su equilibrio es altamente inestable.
Lo que permanece es lo nacido de la conexión con el ser interno, la mente interviene poco y nada en esta operación. Digamos que no es el actor principal sino subsidiario.
Sabemos que los artistas tenemos un ego grande porque en el ego se refugia la creatividad, y creo que el mayor desafío de un artista es convivir con su ego, si lo dejamos crecer mucho se convierte en una sombra que nos aplasta y nos tuerce el camino no sólo de hacia nuestro ser interno sino al resultado de una genuina creatividad. ¿El ego es una sombra gigantesca que alimentamos con mentiras? ¿El ego es un compañero desafortunado que finalmente nos hace demasiada sombra? ¿El ego es el pariente pobre de nuestra vida disfrazado de ricachón? Lo primero que me surgió es que si hay amor el ego se repliega, que crece mucho cuando nos alejamos de la fuente básica, de ese Dios interno que todo lo sustenta y cuanto más nos alejamos más necesitamos compensar con algo que ocupe su sitio, entonces nace esa réplica burda de lo que creemos que somos: nuestro ego. Y cuanto más nos aferramos a él más soledad y vacío encontramos. El fortalecimiento del ego es un camino equivocado, es una torcedura en el camino hacia la verdad interior. Es, como dijimos con Enrique, un matrimonio disfuncional.










----------- --........................En caso de reproducir citar la fuente-----------------------

viernes, 22 de abril de 2011

EL LADO OSCURO DE LA LUNA



Ha sonado el teléfono y yo levanté el tubo. Una persona conocida me habla. Estoy centrada en mí y la escucho. Al principio todo parece estar bien, esta persona me cuenta sobre su vida, sobre lo que siente, aunque su estado de ánimo no es feliz ni armonioso la escucho con atención porque me está hablando de lo que ella ha encontrado en su interior. Pero luego comienza a hablar de otra persona, la conversación viró velozmente hacia fuera y su tono se ensombreció más y percibo su respiración un poco más agitada, cierto enojo y entonces sé que está criticando a esa persona. Al cabo de un rato descubro que estoy escuchando hablar de alguien que no conozco y que posiblemente no conoceré nunca. Pero tampoco tengo la posibilidad de conocerla a través de esta conversación porque es la visión distorsionada de alguien enojado. Me pregunto qué estoy haciendo con el teléfono en la mano. Ya sé que no existe comunicación sino la descarga de energía densa de alguien que no sabe qué hacer con sus propias sombras y las proyecta para afuera. Primero proyecta su sombra en la figura de un tercero y doblemente lo hace al utilizarme a mí como escucha. Me pregunto qué puedo hacer para que esta persona abandone esa actitud destructiva y se vea a sí misma y también me pregunto con tristeza hasta cuándo tendré que recibir lo que no me corresponde. Y qué energía hay en mí para que haya atraído esto que me ocurre. Y de inmediato me surge para qué, para qué estoy viviendo esto, qué necesito aprender de ese ser que me habla, qué necesito cambiar en mí para ayudarle al otro a cambiar en todo caso, para que existe transformación y no propagación de una forma socialmente aceptada de eso que llamamos “mal”.
A veces la comunicación no se basa en destruir la imagen de alguien sino en emitir juicios sobre situaciones y personas. De igual manera quien está hablando se aleja enormemente de sí misma, desplaza su energía y eso que es juzgado no es más que una excusa para su huida. Siempre siento tristeza cuando la gente desaparece y utiliza su mente para hacerlo. Por qué estar en el mundo tiene que ser necesariamente un ejercicio de destrucción. Entonces le sugiero:, “Contame de vos, decíme cómo estás vos”. A veces la persona acusa recibo y se da cuenta y un orden medianamente amoroso vuelve o se instala, pero en muchas otras ocasiones no puede escucharse a sí misma y sigue proyectando. Cuando la conversación telefónica finalece, esa persona tal vez encuentre un alivio momentáneo, pero no ha habido modificación sino una profundización de su energía densa. No le ha servido para nada haber levantado el tubo del teléfono, más que para hacer más profunda su desarmonía y alejamiento de su ser interno.
No hemos llegado todavía a comprender qué fuerza tiene todo lo que hacemos con nuestras palabras, si intensificáramos ese impulso terminaríamos atacando a la persona de la que hablamos mal, pero no se trata de la persona sino de nosotros, de que no podemos saber qué nos ocurre en el interior y expulsamos hacia fuera eso que no somos capaces de aceptar, una cáscara que nos impide conectarnos, sintonizar nuestra propia luz. Una verdadera lástima. La luz está allí y escapamos de ella con torpeza. “Poner la otra mejilla”, de eso se trata, ver todo desde otro lugar, salir del modelo mental, incluir la totalidad en la mirada y no sólo este ángulo, el propio. Poner la otra mejilla, iluminar el lado oscuro de la luna.

---------- ------------------- - en caso de reproducir citar la fuente------------

--------------------------------------------------------------------------

lunes, 4 de abril de 2011

TRASCENDER DEL MATERIALISMO



De tanto en tanto las personas que estamos en este camino al que llamamos “espiritual” solemos mirar el mundo o recordar una experiencia y asombrarnos una vez más de que esa dimensión invisible llamada “de las energías sutiles” se nos revele en su fuerza y poder determinante. Lo sabemos, sí lo sabemos, lo hemos experimentado y sin embargo el viejo paradigma nos sujeta desde atrás. De algún modo aún estamos con un pie aquí y otro allá. Si bien somos seres multidimensionales este habitar la tierra con los pies en el suelo nos lleva muy a menudo a identificarnos con nuestro rol social, con eso que no somos en esencia. El quehacer cotidiano, la obtención de la manutención básica, el empeño por la subsistencia material pulsa nuestra caminata. Toda nuestra cultura está apoyada en el materialismo. No desconocemos que el patrón que decide el rumbo de nuestra vida no está allí, en cierta manera podría decirse que lo olvidamos, por eso las grandes religiones y las corrientes espirituales insisten en la importancia de mantener la conexión con la fuente, con el concepto de Dios, con eso que no se ve. Quizá también por eso el Universo cada tanto nos da un regalo que nos refuerza esta conexión, que nos hace saber que lo invisible marca cada uno de nuestros pasos, más que un regalo es un recordatorio. Es algo parecido a despertarse en la mañana y tomar conciencia de que el espacio que acabamos de dejar era onírico, puros sueños surgidos de nuestra mente inconsciente. Posiblemente en estado de vigilia tengamos que recordar que esta vida de ojos abiertos también es un sueño del que despertaremos al desencarnar, al volver a la Fuente. Krishnamurti insistía en la importancia de recordar a la muerte como esa amiga que nos ilumina, pero no se refería únicamente a la gran muerte sino a ese quiebre del orden cotidiano que es una estructura que nos armamos, que nuestra mente racional creó y que por cierto no es menos ilusoria. Los hindúes veneran a Shiva, la forma de la divinidad que representa el estado de la energía rompiendo su forma para dar origen a algo nuevo. No es Vishnu que sostiene el proceso de continuidad ni Brahma que da origen a lo que antes no estuvo. Las formas de la energía constituyen la vida, pero la que más nos cuesta aceptar debido a nuestro apego a lo estructurado es la representada por Shiva, por eso los hindúes lo llaman Maheshwara, el grande. En Shiva podemos representar la ruptura de ese orden cotidiano que no es lo que en verdad nos sustenta, estamos s sostenidos por una energía prodigiosa que debido a su fuerza y continuidad llamamos “amorosa”. Ahí está Dios y nos permea en todos los planos y dimensiones. Recordar y despertar son sinónimos. Recordemos y despertemos a cada instante en la eternidad del presente que es lo único que realmente nos pertenece.

miércoles, 23 de marzo de 2011

ESPÍRITU SUSTENTABLE


Encontré estas premisas en la tapa de una revista que se distribuye en Buenos Aires. La Revista se llama "Urbano y orgánico", este número es de mayo de 2008. El texto que transcribo a continuación no está firmado, de modo que entiendo pertenece al staff de la mencionada revista.


• Si vamos a favor de nuestra esencia estaremos sincronizados con la naturaleza y sus ritmos.
• Resonancia es la capacidad del ser de atraer para sí lo que necesita. Aunque a veces no sea lo que espera.
• Preguntarnos por nuestra misión es la manera de alinear nuestra vida. Los resultados son la consecuencia natural de la alienación. De nuestras actividades desde el ser. Ser, estar, hacer y tener.
• Nuestras actividades cotidianas son la mejor manera de observarnos, descubrirnos y conectar con nuestro espíritu.
• Hay una fuerza superior que todo lo ordena
• La meditación nos ayuda a conectar con un mundo paralelo interno, tan vez tan real como el habitual.
• La solución más práctica a un problema puede ser incorrecta.
• Para cambiar las reglas del juego y contribuir al mundo que quiere nacer hace falta un nuevo estado de mente.
• Si puedo comprometerme con mi sueño genuino estaré haciendo lo mejor, no sólo por mí, sino por el mundo.
• Sustentabilidad es mirar hacia el futuro y preguntarme sobre el sentido de lo que hago y a quién beneficia.
• Una pregunta para estos tiempos: ¿La “estructura” que estoy sosteniendo me nutre?
• Hoy es el mejor día para empezar un cambio, en el fondo, todos los que me rodean me lo agradecerán.

Urbano y orgánico/2008

------ Urbano


sábado, 26 de febrero de 2011

La disolución de los bloqueos en nuestros chakras


Sabemos que los chakras son ruedas o centros que movilizan la energía que circula por los nadis o meridianos de nuestro cuerpo energético। Este es un párrafo extraído del libro “El gran libro de los chakras” de Shalila Shardom y Bodo J. Baginski



La disolución de los bloqueos

Existen fundamentalmente dos vías para actuar sobre nuestros chakras con un efecto liberador y armonizador. El primer camino consiste en exponer los chakras a vibraciones energéticas que se aproximen a las frecuencias con las que vibra de forma natural un chakra sin bloqueos y que funcione armónicamente. Estas vibraciones energéticas podemos encontrarlas, por ejemplo, en los colores luminosos puros, en las piedras preciosas, en los sonidos y en los aceites esenciales, y también en los elementos y en las múltiples formas de manifestación de la naturaleza. La aplicación práctica de estos medios la describimos en los capítulos terapéuticos de este libro.
Tan pronto como a nuestros chakras afluyen frecuencias que son más elevadas y más puras que las que corresponden a su estado actual, comienzan a vibrar con mayor rapidez, y las frecuencias más lentas de los bloqueos se van disolviendo progresivamente. Los centros energéticos pueden absorber nuevas energías vitales y retransmitirlas sin obstáculos a los cuerpos no materiales. Es como si, a través de nuestro sistema energético, soplara una fresca brisa. El prana que afluye carga el cuerpo etérico que, a su vez, transmite la energía al cuerpo físico. También fluye hasta dentro del cuerpo emocional y del cuerpo mental, donde también comienzan a disolverse los bloqueos, puesto que sus vibraciones son más lentas que las de la energía que fluye a su interior. Finalmente, el pulso de la energía vital afecta a los nadis de todo el sistema energético, y el cuerpo, el espíritu y el alma comienzan a vibrar de forma más elevada, y a irradiar salud y alegría.
Cuando en este proceso de purificación y clarificación se liberan las energías estancadas, sus contenidos aparecen una vez más en nuestra conciencia. Con ello podemos vivir de nuevo las mismas sensaciones que causaron el bloqueo: nuestras angustias, nuestra ira y nuestro dolor. Las enfermedades corporales pueden aflorar por última vez antes de ser totalmente limpiadas. Durante estos procesos probablemente nos sintamos intranquilos, excitados o incluso muy cansados. Tan pronto como las energías tienen el camino expedito, retornan a nosotros una profunda alegría, serenidad y claridad.
Sin embargo, muchas personas no tienen el valor de atravesar los necesarios procesos de clarificación. A menudo, sencillamente, no tienen conocimiento de ellos, y las experiencias que se presentan las interpretan como un paso atrás en su evolución.
De hecho, los bloqueos de nuestro sistema energético sólo se purifican en la medida en que, desde nuestra evolución completa, estamos dispuestos a mirar a la cara a la parte indeseada y reprimida de nosotros mismos, y a redimirla mediante nuestro amor. Y con esto llegamos a la segunda vía, que hemos mencionado al comienzo de este capitulo. Esta vía debería acompañar permanentemente al primer camino de la activación directa y de la purificación de los chakras, pero al mismo tiempo es en si misma una posibilidad independiente de armonizar nuestro sistema energético interno y liberarlo de bloqueos.
Esta vía es la actitud interior de la aceptación incondicional, que lleva a una distensión completa. Distensión supone lo opuesto, el remedio contra la tensión, contra la contracción, y contra el bloqueo. Mientras rechacemos consciente o inconscientemente cualquier ámbito de nosotros mismos, mientras nos enjuiciemos a nosotros mismos, y, por ende, condenemos y rechacemos partes de nosotros mismos, se mantendrá una tensión que impide la distensión completa y, por lo tanto, la disolución de los bloqueos.
Todos nos hemos encontrado más de una vez con personas que dicen que no pueden relajarse. Esas personas necesitan permanentemente distracción o actividad, incluso en su tiempo libre o en vacaciones, y cuando alguna vez no hacen nada siempre queda el diálogo interior. Tan pronto como alcanzan la paz externamente sienten una intranquilidad interior.
En estas personas el mecanismo de autocuración es tan activo que los bloqueos comienzan a disolverse de inmediato tan pronto como se instaura algo de tranquilidad en el sistema energético. Sin embargo, como las personas afectadas no comprenden este mecanismo, huyen una y otra vez a la actividad, reprimiendo así el procesamiento y la depuración de las energías bloqueadas.
Otras personas se encapsulan en su cuerpo mental para eludir la confrontación con los contenidos en su cuerpo emocional. Para estas personas, todas las vivencias transcurren a través del entendimiento. Analizan, interpretan y categorizan, pero nunca se meten en una experiencia con todo su ser.
También a veces nos encontramos con personas que han intentado forzar la apertura de los chakras practicando de forma desproporcionada y sin ser guiados por nadie, por ejemplo, determinados ejercicios de Kundalini yoga, y acaban inundados de los contenidos inconscientes del chakra correspondiente. Del intento de rechazar estos contenidos pueden surgir a veces bloqueos más profundos. Tampoco es raro que suceda que alguien que ha iniciado un camino espiritual solo active sus chakras superiores y mantenga inconscientemente los bloqueos de los chakras inferiores, puesto que no quiere identificarse con los contenidos que se liberan. Una persona de éstas puede ser que tenga acceso a maravillosas vivencias procedentes de los ámbitos de sus chakras superiores, y, sin embargo, puede sentir profundamente en su interior una carencia o un vacío. La alegría incondicional, el sentimiento de alegría vital completa y de seguridad en la vida sólo pueden surgir si todos los chakras están uniformemente abiertos y sus frecuencias vibran en el plano más alto posible.
No obstante, la actitud de aceptación incondicional exige mucha honradez y valor.
Honradez significa en este contexto la disposición de vernos con todas nuestras debilidades y negatividad, y no tal como nos gustaría vernos. Valor es la disposición de aceptar lo observado. Es el valor de decir sí a todo sin excluir nada.
Hemos asumido en nosotros los juicios de nuestros padres para asegurarnos su amor
Hemos reprimido determinadas emociones y deseos nuestros para satisfacer las expectativas de la sociedad, de un grupo o de una imagen de nosotros mismos. Abandonar esto significa orientarnos interiormente y de forma absoluta hacia nosotros y perder el amor y el reconocimiento de los demás. Pero es únicamente el acto del rechazo, de la negación, el que permite que las energías nuestras adopten manifestaciones negativas. Las emociones reprimidas solo se convierten en «malas» porque las rechazamos, en lugar de afrontarlas con amor y comprensión. Cuanto más violentamente sean rechazadas, tanto «peores» y mortificantes serán, hasta que en algún momento las liberemos de su cárcel mediante nuestro amor.
Detrás de todo estímulo sentimental está, en último término, el ansia de reconquistar el estado original paradisíaco de la unidad. Sin embargo, tan pronto como nos adaptamos a la visión predominante del mundo y sólo aceptamos como real el plano externo de la realidad que puede percibirse a través de nuestros sentidos físicos y de la comprensión racional, este deseo de comunión, de unificación con la vida, se convierte en una voluntad de poseer.
Nuestra ansia de poseer una persona, una posición, amor y reconocimiento y bienes materiales, sin embargo, se ve decepcionada una y otra vez, o a la larga no se satisface según lo esperado, puesto que tal satisfacción solo puede alcanzarse mediante una unión interior.
Por miedo a una nueva decepción reprimimos nuestras energías: nuestro sistema energético se bloquea. Las energías que afluyen posteriormente son distorsionadas por el bloqueo y se manifiestan como emociones negativas, que a su vez tratamos, una vez más, de reprimir y retener para no perder la simpatía de nuestros congéneres.
Podemos interrumpir este círculo si dedicamos toda nuestra atención a nuestras emociones. En ese mismo momento comienzan a transformarse, pues, finalmente, reconocemos que son sencillamente energías que han surgido del ansia de unidad, y que fueron bloqueadas en su manifestación original. Ahora se convierten en una fuerza que nos ayuda a continuar en el camino hacia la totalidad.
Existe una analogía sencilla que puede aclarar estas relaciones. Si tienes miedo de una persona y la rehúyes, nunca la conocerás en todo su ser al completo. Si, por el contrario, le dedicas tu atención y le haces sentir tu incondicional amor, irá abriéndose a ti paulatinamente. Conocerás que tras sus comportamientos negativos, que tú has condenado, no hay otra cosa que el ansia de satisfacción decepcionada. Tu comprensión le ayudará a recorrer el camino hacia una satisfacción real. En esta analogía, a tus emociones le ocurren lo mismo que a esa persona.
La actitud escrita de la aceptación sin prejuicios se corresponde con la postura de nuestro yo superior. Al asumirla conscientemente para nosotros, nos abrimos al plano de vibraciones del guía interior que hay en nosotros y le encomendamos la misión de guiarnos a una existencia sana e integral completa.
Él yo superior es esa parte del alma que nos une con la existencia divina. Es ilimitado en el espacio y en el tiempo. Por ello tiene acceso en todo momento al conocimiento integral que afecta tanto a la vida en el universo como a nuestra vida personal. Si nos confiamos a su guía, nos conducirá por la vía más recta y directa hacia la unidad interior, y los bloqueos existentes en nuestro sistema energético se disolverán de la forma más suave posible.
Si comprendemos estas relaciones, podremos hacer que las formas de terapia descritas en este libro tengan una efectividad óptima. Admite siempre todas las experiencias que aparecen durante la realización de una terapia, incluso (y más si cabe) cuando aparecen en un momento desagradable o negativo; dedícales tu atención neutral y tu amor y entrégales interiormente la fuerza curativa de tu yo superior.”

“El gran libro de los chakras” de Shalila Shardom y Bodo J। Baginski

domingo, 2 de enero de 2011

LOS TOBAS EN EL CENTRO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES





En medio de esa sensación de inminencia y expectación que se percibe cerca del fin de año, llegué hasta la Avenida de Mayo y Nueve de julio en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires donde se encontraba un grupo de integrantes de la comunidad Qom, más conocido por nosotros como el pueblo Toba, originario del noroeste argentino. Se asentaron para realizar el reclamo de sus tierras. Habían comenzado una huelga de hambre y buscaban llamar la atención de las autoridades. Y ya sabemos que los funcionarios suelen responder con indiferencia o desgano ante esta clase de reclamos. Por fortuna la prensa ya se había hecho presente. Me acerqué y de inmediato percibí ese silencio, esa dignidad que son manifestaciones de su sabiduría y pertenencia cultural. Lo que más impresiona es su falta de estridencia. Estaban allí en medio de la inmensa avenida, asentados con sus carpas, sus cacharros, sus carteles, su silencio. Recorrí el predio, leí los carteles, todo era para ser reverenciado, eso es lo que los indios imponen estén donde estén. Es su propio sentido de reverencia y respeto que hace que lo que los involucre quede impregnado. Entonces no quise sacarles fotos, no quise nada más que quedarme allí y acompañarlos. Afortunadamente había un petitorio y lo firmé. Después me fui con esa profunda sensación de haberme asomado a un espacio distinto al cotidiano. Su cosmovisión había rozado la mía hasta perturbarla. La historia es muy repetida y ya la conocemos: es una historia de atropello y usurpación de los derechos y bienes de los pueblos originarios de América.
Continué mi viaje. Como era 30 de diciembre desde los altos edificios los empleados tiraban papeles triturados y el aire se llenó de volatilidades. En una esquina un policía se dedicó a leer lo que iba encontrando. Una imagen inusual, un hombre de uniforme agachándose para curiosear papeles. De algún modo el orden de la ciudad pareció trastocarse. Unos pasos más allá las Madres de Plaza de Mayo rodeadas de turistas y periodistas se hacían oír.
Volví al día siguiente, ya era el último día del año. Los tobas estaban en el mismo lugar, cerca de la estatua del Quijote y rodeados más arriba por inmensos carteles luminosos. Volví porque iba a realizarse una marcha, el convenio con el gobierno había sido trazado pero los tobas sabían que no podían darse el lujo de bajar los brazos, la tarea recién había empezado. Algunas personas comenzaron a acercarse. Uno de ellos acuclillado avivaba un cacharrito donde ardían maderas y otras cosas. Es el fuego abuelo, nos explicó. Me pidió que abriera grande mis brazos para recibir un contenido y echó en mis manos apenas un puñado ínfimo, esa fue mi contribución al fuego abuelo. Me dejé estar allí y enseguida el poder del fuego comenzó a invadirme, a trabajar dentro de mí. El hombre murmuraba que ese fuego era el fuego sagrado, el del principio, el que seguirá estando después de nosotros. Nuevamente sentí esa experiencia de lo reverencial. No podía alejarme de ese cacharro y de ese fuego. Y otra vez se escucharon los cantos con quenas y guitarras. Lo curioso es que las dos avenidas laterales habían sido despejadas previamente porque estaba por iniciarse una carrera de gente y gente que llevaba camisetas rojas. Los tobas se pusieron con sus banderas multicolores, sus instrumentos y sus cantos para manifestarse ante los deportistas. Por un momento el espectáculo se volvió inesperado, alucinante. La carrera estaba patrocinada por una poderosa empresa comercial. Y los tobas ahí con sus fueguito y sus cantos. El comienzo de la marcha se fue demorando. Pude escuchar un reportaje que una extranjera le hacia a uno de ellos, el toba le hablaba del respeto a la tierra, a la naturaleza, el peligro de perder muchas especies que son medicina natural. Sospeché que por la cabeza de los funcionarios se les cruzó la mezquina idea de conformarlos con unos lotes, una idea absurda sin duda para un pueblo que entiende a la naturaleza como parte de su identidad, al monte como a un sistema que es preciso mantener vivo para sobrevivir como gente. Era tan simple y tan profundo. Después plantaron un árbol. Ahí, ahí mismo. Un árbol que iba a recordar el paso y la tarea de ellos. Ahora quedaba pendiente consolidar el modo de comunicación entre nosotros, los de la ciudad y ellos, que se volvían a Formosa. Estaban dejando algo tan límpido en el aire, estamos aquí, decían, estamos aquí y no vamos a desaparecer. Entonces, en un ramalazo de la memoria volvió a mí mi propia imagen junto a la comunidad guaranítica de Fracram en la provincia de Misiones cuando yo vivía allí, entre ellos y participaba del saludo al sol por la mañana y al atardecer, también recordé que muchos, pero muchos años atrás, anduve yo por ahí, a pocas cuadras de ese sitio en el centro de Buenos Aires, con un grabador de cinta en la mano. No eran los tobas, eran otros grupos de los pueblos originarios, pero también venían a reclamar. Por aquella época yo escribía en un pequeño diario local y me apuré para alcanzar al líder. De pronto estuvimos uno frente al otro, tuve conciencia de que no podía decir cualquier cosa, una frase superficial, que ellos no lo merecían, por eso le hice una sola pregunta:
-¿Qué piensan ustedes que los habitantes de Buenos Aires deberíamos hacer ante su situación?
Me contestó brevemente. Dijo:
-Aprendan a mirar su propia sombra.




















video

http://comunidadlaprimavera.blogspot.com/
http://picasaweb.google.com/lh/photo/gZ8fJhWnc7LBRQ6Q40p_QA?feat=directlink

jueves, 16 de diciembre de 2010

ABRAZO DE LUZ




El ocho de diciembre fue el día de mi cumpleaños y me dije: Quiero hacer algo absolutamente desinteresado, entonces respondí a la convocatoria de María de los Ángeles Latrónico que invitó a través de la radio FM DAKOTA a recibir un abrazo. Así se simple. Fui hasta la calle Rivadavia esquina Medrano donde me encontré con gente que nunca había visto antes y allí María de los Ángeles me dio un abrazo. Nadie vendía nada, nadie quería persuadirme de que votara a algún candidato político o hiciera tal o cual cosa. Se trataba sólo de recibir amor.
María Angélica es un ser especial que evidentemente tiene una visión que va más allá, porque cuando me saludó me hizo un clásico movimiento hindú y dijo las palabras de saludo de mi orientación específica. Ella no me conocía, no me había visto antes, no sabía nada de mí, pero al verme se conectó con lo más profundo de mi ser. Sospecho que a cada una la saludó de acuerdo a sus creencias.

Éramos mayormente mujeres, aunque también había algunos hombres. Mientras María Angélica abrazaba a los recién llegados, intercambiamos experiencias. Pronto María Angélica invitó a gente que pasaba por la calle a recibir sus abrazos y resultó divertido y fue motivo de aprendizaje descubrir la diversidad de reacciones. A veces María Angélica aclaraba que no éramos un grupo religioso ni político. En algunos casos la respuesta fue de perplejidad, en otros de rechazo, pero hubo personas que se acercaron y compartieron su necesidad de dar y recibir afecto. No faltaron gestos conmovidos, llantos, ojos húmedos. Se respiraba un clima de energía de alta frecuencia, de compasión. Un hecho desinteresado en una esquina de la ciudad de Buenos Aires en un día feriado. Sabemos que la evolución se va produciendo en focos dentro de la sociedad. Aquel día todos nosotros, al abrigo de la energía protectora y amorosa de María Angélica Latrónico, profundizamos esa energía, ayudamos a expandir la amorosidad que necesitamos cada día tanto como el pan y el agua.




FM DAKOTA: http://www.fmdakota.com/
Si vive en la ciudad de Buenos Aires sintonícela en el 104.7 FM
Es una radio dedicada exclusivamente a la información sobre terapias alternativas y holísticas.

www.mariaangellatronico.com.ar